01. Campamento base

 

A los viejos amigos, ¡Salve! Y a los nuevos, ¡Bienvenidos!

Han pasado algo más de tres años desde que Oliver y yo recogiéramos nuestras cosas y diez meses de vida en la Ciudad de las Flores. Para los que quieran recordar nuestras aventuras, dejo al final las memorias recogidas por nuestras amigas y guardianas Las Niñas del Tul, a las que mandamos  un cariñoso saludo.

También otra gran reverencia a las nuevas caras que aparecieron en estos tres años de historias no narradas: Carmina, Wilfred, Loli, Laurent, Aroa, Yassine, Eva, Aitana, Pablo, Kübra, Alavee; mi gente Biozen y de Mensa... Muchas han sido las andanzas por Madrid, por Benín, por el Congo y por Bangladesh; y en medio de esta pandemia que la historia ha decidido llamar COVID-19, por San Fernando y algún lugar difuso que de noche abría puertas imposibles a Ankara, a Adana, y a mundos que pensé que sólo existían en los libros.

Yo, durante la pandemia

Oliver, durante la pandemia

Pero basta de mirar atrás. La rueda del tiempo sigue girando y comenzamos aventura de nuevo: las banderas se alzan en Ginebra -Literalmente. En nuestra estadística oficiosa de la vexilología local, Oliver y yo hemos concluido que hay un ratio de 2.17 banderas por persona en la ciudad. Una bandera por vaca, si lo preferís-.

Un poco sin saber por qué -Cómo ocurre en esos libros de aventuras que tanto me gustan-, me encontré hace unos meses con una carta invitándome a unirme al CERN -Sí, ese sitio que nos matará a todos creando un agujero negro que se tragará la Tierra, el Sistema Solar, el Universo, y hasta Sevilla Este-. Así que bueno, leí la carta, Oliver se me quedó mirando, yo me le quedé mirando... Y hace menos de dos semanas llegamos a Ginebra.

Oliver, llevando cuenta de todo lo que venía en la maleta. Cuidadosamente ordenado por prenda, temporada, y paleta de color.

Ni que decir tiene que estamos aún instalándonos. Buscar casa en esta ciudad es como un graaaaaan juego de sillas musicales. Llega septiembre y media ciudad se levanta buscando una casa nueva. Y nosotros dos también. La diferencia con el juego que todos conocemos es que aquí te hacen pagar como riñón y medio páncreas por jugar; tienes que traer pasaporte, contrato, partida de bautismo y carnet de la panadería para que te dejen sentarte; y cuando la música se para, pues te puedes encontrar con que hay una fila de quince personas delante de ti esperando para probar si esa silla destartalada les sirve.

Así que de momento nos estamos quedando en una residencia que el CERN tiene en Saint Genis Pouilly, en el lado francés de la frontera. Todos los días hay que cruzar la aduana, así que aprovecho para ir practicando eso de rien à declarer para cuando me consiga hacer con un piso franco y empezar a recibiros con los brazos y la despensa abierta -Vinos, quesos, chacinas, conservas y dulces son bienvenidos. De verdad. No nos importará en absoluto que vengáis acompañados-.


Y nuestra toma de posesión en la habitación de la residencia. 3 horitas, espíritu legionario

No hay mucho más que contar. O más bien, hay tantas pequeñas cosas que contar que no terminaría nunca. Intentaremos ir poquito a poco. El diario, como nosotros dos, está todavía en etapa provisoria. Así que esperamos que con el tiempo podáis verlo crecer; también como a nosotros dos.

Os seguiremos informando :)

Álvaro y Oliver

Vida nueva, peinado nuevo


Doctor, en nombre de todos, quiero darle las gracias por habernos curado el trastorno de personalidad múltiple

Un poquito de Ginebra y del lago Léman. Lo que yo diga, banderas por todas partes


Y otro poquito de Ginebra. Si es que de momento no ha dado tiempo a mucho más

Estos suizos saben como hacer frente al apocalipsis

P.S. Continuando con mi tradición de no querer terminar cuando empiezo a escribir, aquí tenéis toda la bitácora de Kaposvár, para los jartibles.


1. Llegada a Kaposvár

2. Instalación en Kaposvár

3. Un mes en Kaposvár

4. Semana 8 (Semana 3 tras el apocalipsis informático)

5. Continuamos para bingo

6. Vísperas de Navidad

7. Kaposvár: El retorno

8. Kaposvár: Las juras de Santa Gadea

9. Kaposvár: Rutina

10. Esperando la primavera en Kaposvár

11. Kaposvár. Y Visegrád. Y Budapest, Esztergom... Bueno. Hungría

12. Vuelta a Budapest

13. Mayo en Kaposvár

14. Penúltimo post

15. Kaposvár, historia de una derrota pírrica












Comentarios

  1. Me gustan mucho tus comentarios sobre tus aventuras y desventuras a lo largo de tus viajes, aunque sigo pensando que con pelo estarías mejor,con más fuerza, piensa en Sansón....yo, ahí lo dejo.😊😊😊😚

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